Envío 358
“Si un hombre no sigue el paso de sus compañeros, quizá se debe a que escucha un ritmo diferente. Dejen que camine según la música que escucha, sin importar cuan acompasada o desatinada sea”
(Henry David Thoreau)
“Si un hombre no sigue el paso de sus compañeros, quizá se debe a que escucha un ritmo diferente. Dejen que camine según la música que escucha, sin importar cuan acompasada o desatinada sea”
(Henry David Thoreau)
[…] Cuando tuve una sola mujer, realmente fui muy infeliz. Con dos o tres me iba mejor. Parece que lo adivinaban y me mimaban para no perderme… No me considero un hombre inmaduro. Tal vez he sido un donjuán para protegerme. Cuando jugué a la verdad, a entregarme del todo a la persona que quería, esa persona inmediatamente me dominaba y castigaba.
(Adolfo Bioy Casares)
Y CUANDO FUIMOS ÁNGELES
¿Recuerdas?
Entonces una noche era la vida
y la vida un vacío misterioso
donde nadie sabía qué inventar
para seguir en pie, como si nada.
Entonces era aún un todavía
que todos esperábamos cumplir.
Todavía era pronto y eras joven,
todavía aprendías del error.
Hoy no queda siquiera el todavía
de cuando fuimos ángeles.
¿Recuerdas?
El amor era un vicio necesario,
la mentira un placer a ciertas horas
y el adiós no existía para nadie.
Entonces hasta el mar era una excusa
a la que regresarse siempre en sueños.
Y cuando fuimos ángeles,
¿recuerdas?
Cómo hablabas del tiempo sin nostalgia,
cómo mirabas todo sorprendido
y hasta la misma lluvia parecía
querer contarnos algo aquellas tardes.
Y cuando fuimos ángeles,
¿recuerdas?
Cómo juré quererte sobre todo.
Ahora todo ha pasado para siempre
-hace ya tanto rato en este instante-.
No queda ya ni un ángel que recuerde
que estuvimos allí, batiendo alas.
(Macarena Trigo)