MASCApalabras

Bla Ñam Blam

Envío 320

Clasificado bajo: COMENTARIOS — admin at 2:56 pm on Miércoles, Junio 21, 2006

“AMOR: Existe el amor que es generoso, solidario. Y existe la pasión, el deseo apasionado de otra u otras personas, el sexo. Y luego una cosa sinestra a la que algunos llaman “amor”, que es el sentimiento de poseer a otra persona, de ser su dueño, de que te pertenece. El amor y el sexo, aunque ocasionalmente puedan ir juntos, no tienen ninguna relación directa. El “amor” es una mentira más sobre las que luego se construyen las cárceles.”

(Fernando Trueba)

Envío 319

Clasificado bajo: ARTÍCULOS — admin at 5:10 pm on Domingo, Junio 18, 2006

Besos

Creo que es la cosa que más me gusta: los besos. Sí, es cierto que me gustan muchas cosas: escribir, nadar, comer jamón, gambas y sushi, ir de compras, los bolsos y los pendientes… pero si me tuviera que ir a una isla desierta y sólo me pudiera llevar cosas, me iría con besos.

No me gustan todos, sólo algunos, pero los que me gustan, me encantan.

Me gustan los que son suaves. Por ejemplo, los besos en la frente. Son como de guardería, de cuento con dibujos y letras grandes y final feliz. Son azules, como las estrellas. Esos, me gustan.

Me gustan los sentidos. Me encantan los de abuelas. La mía los hacía sonoros, repetidos y chupados. Era capaz de sorber el cachete y dejarte marcas, pero eso siempre era mejor que sus pellizcos cariñosos en la cara. Mi abuela, qué graciosa era. Daba pocos besos, quizás por eso tenían tanto valor.

Los de mi prima Rocío también me gustan. Bueno, los de toda mi familia. Al principio del verano, una tarde larga, de esas de después de piscina y traje de domingo. En el paseo del Segura, nuestro pueblo. Besos que se arremolinan: sobrinos que te dejan la cara peguntosa, tías y primas que siguen puntualmente el protocolo familiar (un beso sólo en la mejilla) y mi madre, que siempre viene y me revuelve la cara para volverme a dar un beso.

De siempre me han gustado los besos de noche. Los que vienen atados como con un cordel a las pasiones, los que te erizan la piel o te ponen los ojos brillantes. Me gustan los que me dejan sin aliento y los que se llevan las palabras. Los que me hacen cosquillas en el cielo de la boca y los que acarician con la lengua una de mis más rotundas sonrisas.

Me gustan los besos de mi barrio. Los besos de mi barrio en verano. Cuando cantan los pájaros, que sigo sin saber si es un cuco, una lechuza, una tórtola o los tres a la vez, pero que nunca se cansan de cantar en estas noches que son más largas de lo normal. Los besos de mi barrio, que en este tiempo de calor huelen a dama de noche y están tan callados, como las calles dormidas de los naranjos que andan pegados a las aceras.

El viernes me gustaron tus besos. Tus besos largos. Y soñar contigo después, porque es lo que tengo… Me dan un beso y me escapo a la luna, salgo corriendo y me escondo en mis sueños.

Un beso con braquets. Besos suaves y tiernos. Besos mágicos. Besos experimentales… Y puedo decir que sí, que también me gustan los besos con braquets. ¿Te he dicho alguna vez que me gustan los besos?

(Pilar López Casquete de Prado)

Envío 318

Clasificado bajo: ARTÍCULOS — admin at 3:48 pm on Viernes, Junio 16, 2006

¿Amar o depender?

Cuentan que una bella princesa estaba buscando consorte. Aristócratas y adinerados señores habían llegado de todas partes para ofrecer sus maravillosos regalos. Joyas, tierras, ejercitos y tronos conformaban los obsequios para conquistar a tan especial criatura. Entre los candidatos se encontraba un joven plebeyo, que no tenía más riquezas que amor y perseverancia. Cuando le llegó el momento de hablar, dijo:

-Princesa, te he amado toda mi vida. Como soy un hombre pobre y no tengo tesoros para darte, te ofrezco mi sacrificio como prueba de amor… Estaré cien días sentado bajo tu ventana, sin más alimentos que la lluvia y sin más ropas que las que llevo puestas… Esa es mi dote…

La princesa, conmovida por semejante gesto de amor, decidió aceptar:

-Tendrás tu oportunidad: Si pasas la prueba, me desposarás.

Así pasaron las horas y los días. El pretendiente estuvo sentado, soportando los vientos, la nieve y las noches heladas. Sin pestañear, con la vista fija en el balcón de su amada, el valiente vasallo siguió firme en su empeño, sin desfallecer un momento. De vez en cuando la cortina de la ventana real dejaba traslucir la esbelta figura de la princesa, la cual, con un noble gesto y una sonrisa, aprobaba la faena. Todo iba a las mil maravillas. Incluso algunos optimistas habían comenzado a planear los festejos.

Al llegar el día noventa y nueve, los pobladores de la zona habían salido a animar al próximo monarca. Todo era alegría y jolgorio, hasta que de pronto, cuando faltaba una hora para cumplirse el plazo, ante la mirada atónita de los asistentes y la perplejidad de la infanta, el joven se levantó y sin dar explicación alguna, se alejó lentamente del lugar.

Unas semanas después, mientras deambulaba por un solitario camino, un niño de la comarca lo alcanzó y le preguntó a quemarropa:

-¿Qué fué lo te que ocurrió?… Estabas a un paso de lograr la meta… ¿Por qué perdiste esa portunidad?… ¿Por qué te retiraste?…

Con profunda consternación y algunas lagrimas mal disimuladas, contestó en voz baja:

-Mi amada princesa no me ahorró ni un día de sufrimiento… Ni siquiera una hora… No merecia mi amor….

(Walter Riso)
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El merecimiento no siempre es egolatría, sino dignidad. Cuando damos lo mejor de nosotros mismos a otra persona, cuando decidimos compartir la vida, cuando abrimos nuestro corazón de par en par y desnudamos el alma hasta el último rincón, cuando perdemos la vergüenza, cuando los secretos dejan de serlo, al menos merecemos comprensión.

Que se menosprecie, ignore o desconozca firmemente el amor que regalamos a manos llenas es desconsideración o, en el mejor de los casos, ligereza. Cuando amamos a alguien que además de no correspondernos desprecia nuestro amor y nos hiere, estamos en el lugar equivocado. Esa persona no se hace merecedora del afecto que le prodigamos. La cosa es clara: si no me siento bien recibido en algún lugar, empaco y me voy. Nadie se quedaría tratando de agradar y disculpandose por no ser como les gustaría que fuera.

No hay vuelta de hoja. En cualquier relación de pareja que tengas, no te merece quien no te ame, y menos aún, quien te lastime. Y si alguien te hiere reiteradamente sin “mala intencion”, puede que te merezca pero no te conviene…

Envío 317

Clasificado bajo: LIBROS — admin at 5:34 pm on Lunes, Junio 12, 2006

“Muy pronto, sin embargo, descubrió que uno de los efectos sorprendentes del amor era que la desdicha traía consigo su propia medicina. Era como si también al amor se le pudiera aplicar el refrán de ‘lo que no mata, engorda’, porque ahora la pesadumbre no sólo se ofrecía como paliativo contra ella misma sino que enseguida se convirtió en un motivo secreto, incomprensible y hasta fascinante de deleite. Cuando quiso darse cuenta, se encontró a todas horas aguzando el ingenio para buscar razones con que alimentar el fuego de aquel sufrimiento placentero”.

(Caballeros de Fortuna, Luis Landero)

Envío 316

Clasificado bajo: ARTÍCULOS — admin at 2:57 pm on Viernes, Junio 9, 2006

Fidelidad

Fidelidad es lealtad. Una persona fiel o leal es aquella que se mantiene constante en sus afectos o en el cumplimento de sus obligaciones o en la fe que uno debe a otro. Fiel es aquél que no defrauda la confianza que se deposita en él. La fidelidad limita con la gratitud, la persona leal ha recibido un bien de otro y no olvida. Es la virtud de la memoria o la memoria como virtud. Dichoso aquél que puede dar sin recordar y recibir sin olvidar.

Infiel es el que traiciona, el ingrato que olvida y prefiere las 30 monedas. Es el pobre Judas.

La fidelidad precisa de la memoria pero también de la voluntad, porque la fidelidad es también virtud de permanencia, de constancia. En un mundo donde todo cambia, donde todo fluye, donde nunca el mismo hombre se baña en el mismo río, sólo es posible mantenerse en lo mismo gracias a la memoria voluntaria que es la fidelidad. Silvio Rodríguez en una de sus mejores canciones lo expresa así: “Y como pasa el tiempo, que de pronto son años, sin pasar tú por mí, ¡detenida!”.

La fidelidad en el ámbito de la pareja se une a exclusividad. No es así en otros ámbitos como en la amistad, donde ser fiel a un amigo no significa tener un solo amigo; o en el de las ideas dónde ser fiel a una idea no es afortunadamente tener una sola. Pero, ¿qué es ser fiel a la pareja? Espero que nadie exija la ausencia de deseo por cualquier otro hombre o mujer. Ya hablamos un día de los sueños inconfensables, así que no creo posible eso de hasta en sueños te he sido fiel. Es inevitable el deseo, pero la satisfacción de mi deseo no puede llevar al sufrimiento a la persona a la que amo, a traicionarla, a poner en riesgo nuestra historia. Una pareja no es pareja sólo porque mantengan relaciones sexuales o porque vivan juntas. Una pareja es tal si entre ellos hay amor y duración. La pareja es algo muy valioso y por eso no puede fundamentarse en la pasión, eso sería confiarla a algo demasiado efímero y que casi siempre declina. Si la pareja es amor que dura, entonces es la fidelidad su fundamento, porque el amor sólo dura si hay memoria y voluntad. La fidelidad es esa mezcla de confianza y gratitud a un amor recibido y dado, a un amor compartido. Fidelidad es memoria y es historia, pero también es voluntad y presente. La fidelidad es amor presente, voluntario y voluntariamente mantenido, del amor pasado. Es amor al amor.

(Benito Peral)

Envío 315

Clasificado bajo: POEMAS — admin at 7:34 pm on Martes, Junio 6, 2006

DESPUÉS DEL AMOR

… y después del amor la desidia, el desengaño,
el engaño, la derrota con sus filos, el calor
de un recuerdo falso y los reencuentros
gélidos de costra y cicatriz, donde las lenguas
sólo sirvan para hablar, pues ya no lamen
el misterio de los poros que se amaron
tantas veces y tan pocas, tan furtivos
como ingenuos o enfermos o torpes,
o simplemente locos por el tacto que completa,
cuando encajan las figuras para luego arrebatar
esta respuesta en que tanto nos cuesta creer:
que después del amor viene el amor, y escuece.

(Sergio Rodríguez)

Envío 314

Clasificado bajo: COMENTARIOS — admin at 3:14 pm on Lunes, Junio 5, 2006

“El dolor sincero (o el júbilo auténtico) es el que uno expresa a solas, cuando no hay cámaras filmando ni miles de personas en la calle. Todos somos actores en potencia, todos estamos acostumbrados a representar un papel –vivir en sociedad no es más que eso, ajustarnos al papel que nos ha tocado–, y por eso es fácil que llegue un momento en que la actuación impostada sustituya a la emoción real”.

(Eduardo Jordá)

Envío 313

Clasificado bajo: POEMAS — admin at 3:43 pm on Viernes, Junio 2, 2006

Esto quería ser un poema de amor

Tiras de las dos asas amarillas
y la bolsa se cierra.
Luego haces dos nudos
sobre las mondas de naranja y las cáscaras de plátano,
las sobras de la cena,
unas cuantas docenas de colillas
y una planta que ha muerto.
Son doce pisos luego y unos cuarenta pasos
hasta el contenedor -en el que apenas cabe ya ninguna bolsa.

En el momento de depositarla allí
se ha iluminado un número en tu mente:
setente y seis. Son pocas todavía
las bolsas de basura que habéis llenado juntos
si las comparas con las más de mil
que Laura y tú llenasteis;
son muchas, desde luego, un escorial, si las comparas
con las apenas diez
que, de aquel sótano de Londres donde Marge,
sacabas rumbo a un minúsculo depósito en el patio.
En La Habana Amarilis
cada noche colgaba la basura de las ramas de los árboles
-para evitar la proliferación de ratas-:
llenasteis juntos veintitantas bolsas.

Es fea, bien lo sabes, tu costumbre
de computar amores en bolsas de basura.
Tal vez un día de estos se te olvide.
Doce pisos arriba hay una luz: es tu cocina.
En el cubo hay una nueva bolsa que mañana llenaremos.

(Juan Bonilla)

Envío 312

Clasificado bajo: CITAS — admin at 7:31 pm on Jueves, Junio 1, 2006

“Si mantenéis las manos cerradas, sólo conseguiréis unos pocos granos de arena. Pero si abrís las manos, conseguiréis toda la arena del desierto”.

(Dogen Kigen)

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