MASCApalabras

Bla Ñam Blam

Envío 258

Clasificado bajo: CITAS — admin at 9:10 am on Sábado, Enero 28, 2006

“Sólo lo difícil es estimulante”.

(José Lezama Lima)

Envío 257

Clasificado bajo: POEMAS — admin at 3:41 pm on Viernes, Enero 27, 2006

Al lector se le llenaron de pronto los ojos de lágrimas,
y una voz cariñosa le susurró al oído:
-¿Por qué lloras, si todo
en ese libro es de mentira?

Y él respondió:
-Lo sé,
pero lo que yo siento
es de verdad.

(Ángel González)

Envío 256

Clasificado bajo: COMENTARIOS — admin at 4:05 pm on Miércoles, Enero 25, 2006

El paso del tiempo dora los amores perdidos aunque hayan sido vulgares. Cada uno recuerda, piensa en las oportunidades que se pierden y cómo volvería a cometer errores, aunque creo que sería de otra manera. La imposibilidad de alcanzar un amor hace que se sienta con más fuerza. Se ama lo que no se conoce, y cuanto menos conoces a una mujer más la quieres.

(Manuel Vicent)

Envío 255

Clasificado bajo: POEMAS — admin at 4:59 pm on Martes, Enero 24, 2006

Antes

Antes de ti
yo ya existía,
antes de ti
¿no lo sabías?
yo ya cantaba,
yo ya mentía,
yo ya soñaba,
antes de ti
yo ya jugaba,
yo ya reía,
ya suspiraba
si me quitaban
la ilusión,
claro que sí,
¿quién lo diría?
antes de ti
ya estaba yo.

Antes de mí
tú ya vivías,
antes de mí
¿no lo sabías?
tú ya besabas,
tú ya crecías,
tú ya apostabaas,
antes de mí
tú ya ganabas,
tú ya perdías,
tú ya pensabas
que te estorbaba
la virtud,
claro que sí
¿quién lo diría?
antes de mí
ya estabas tú.

(Joaquín Sabina)

Envío 254

Clasificado bajo: CITAS — admin at 6:27 pm on Lunes, Enero 23, 2006

“Uno debe sufrir para alcanzar la satisfacción o la felicidad. No son estados contradictorios, sino que están unidos en el ciclo de la vida”.

(Akira Kurosawa)

Envío 253

Clasificado bajo: POEMAS — admin at 3:40 pm on Viernes, Enero 20, 2006

He de seguir así

Y he de seguir así, apretando tu adiós en mi mano,
estrellando tu nombre en la esquina del tiempo.

He de seguir así, diciendo cosas tuyas a la noche,
abrazado a la orilla del recuerdo.

He de seguir así, llevándote en mis sienes,
sintiéndote en el viento, besándote en la nieve,
buscando tu presencia a cada paso,
y tu voz en el agua sonora de las fuentes.

Y he seguir así, soñando en mi camino
que no te has ido nunca
y sigues a mi lado
porque te has quedado atrás unos instantes
a pensar cómo son por dentro las estrellas.

(Gregorio García Suárez)

Envío 252

Clasificado bajo: CANCIONES — admin at 7:28 pm on Martes, Enero 17, 2006

“Sólo cuando estás borracha
te acuerdas de mi querer.
Permita Dios que te bebas
Sanlúcar, el Puerto y Jerez”.

(Lo cantaba Caracol)

Envío 251

Clasificado bajo: CITAS — admin at 3:56 pm on Lunes, Enero 16, 2006

“Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una”.

(Voltaire)

Envío 250

Clasificado bajo: CANCIONES — admin at 5:39 pm on Domingo, Enero 15, 2006

YO NO SÉ DÓNDE ESTARÍA

A todas las chicas malas que predican con su ejemplo,
a las que se van de casa en el momento perfecto,
a esa mujer madura que me dejó sin aliento,
a la canción que perdura y mejora con el tiempo.

A las tardes de verano de charlas y buenos tragos,
a las amigas más locas y a los colegas más bravos,
a las velas que se encienden y se apagan con el viento,
a las cuerdas de guitarra o cualquier otro instrumento.

Gracias por darme tanta vida,
gracias por tanto arte y tanta filosofía.
Gracias por la emoción, por la pasión y la osadía.
Si no fuera por tu amor, yo no sé dónde estaría.

A los lunes en la cama, a los inviernos al sol,
a las giras de verano y a las noches de rock and roll,
a tu sonrisa encendida, a la trompeta de Miles,
a las manos de Lucía y a la pluma de Óscar Wilde.

(Ariel Rot)

Envío 249

Clasificado bajo: POEMAS — admin at 9:01 am on Sábado, Enero 14, 2006

Elogio de mi hermana

Mi hermana no escribe poemas
y probablemente ya nunca se pondrá a escribir poemas,
lo heredó de muestra madre, que tampoco escribía poemas,
y de nuestro padre, que tampoco escribía poemas.
Y, aunque mis palabras suenen a texto de Adam Macedónski,
en mi familia nadie escribe poemas.

Los cajones de mi hermana no guardan viejos poemas,
en su bolso no hay poemas recién escritos.
Y cuando mi hermana me invita a comer
sé que no lo hace con la intención de leerme sus poemas.
Sus sopas son deliciosas y carentes de ocultos significados.
Y el café no se derrama sobre los manuscritos.

En muchas familias nadie escribe poemas,
pero si uno de sus miembros empieza, suele sembrar el contagio.
A veces la poesía cae en cascada sobre las generaciones,
y origina remolinos capaces de engullir sentimientos familiares.

Mi hermana practica una prosa aceptable,
y su obra literaria se reduce a las postales turísticas
con un texto que cada año repite la misma promesa:
“cuando vuelva,
te contaré todo,
todo,
todito”.

(Wisława Szymborska)

Envío 248

Clasificado bajo: COMENTARIOS — admin at 6:01 pm on Viernes, Enero 13, 2006

(…) Quiero advertir con esto que pocos talentos me merecen más admiración que la gracia; a poca gente guardo tanta gratitud como a la que consigue hacerme reír; y nadie se gana mi afecto como las personas de risa generosa y frecuente: son la alegría del mundo, y no creo haber querido mucho a ninguna mujer que no fuera risueña, son bendiciones.

(Javier Marías)

Envío 247

Clasificado bajo: LIBROS — admin at 4:48 pm on Miércoles, Enero 11, 2006

En Madrid, el 10 de enero, el día anterior al alzamiento de Casas Viejas, se ordenó al capitán Manuel Rojas Feijespán y al teniente Sancho Álvarez Rubio de los guardias de asalto que llevaran una compañía de noventa hombres a Jerez de la Frontera para acabar con la violencia anarquista. Después de haber viajado toda la noche en tren, la compañía pasó el 11 de enero patrullando las calles de Jerez y ayudando a cerrar algunos centros obreros.

A las siete y media de la tarde, el capitán Rojas recibió una llamada telefónica del director general de seguridad Arturo Menéndez en la que éste le ordenaba continuar inmediatamente con sus hombres hasta Casas Viejas. Las órdenes exigían acción rápida e incondicional para deponer el alzamiento que ahora estaba centrado en la choza de Seisdedos.

-Requisa dos camiones, y con cuarenta guardias sales para Casas viejas; llévate las ametralladoras y todos los elementos que tengas, y es necesario que domines la situación y cortes el movimiento en quince minutos. Si para vencer la resistencia de la casa del “Seisdedos” es necesario quemarla, la quemas, y contra todos los que hagan fuego sobre la fuerza pública, sin piedad haces fuego.

El capitán Rojas se quejó de que sus hombres no habían descansado ni dormido durante las últimas cuarenta y ocho horas. Estaban exhaustos de los efectos del viaje en tren de Madrid a Jerez y de la tensión continua en las calles de esta última ciudad. El director general Menéndez se mantuvo intransigente:

-No importa… Es urgente terminar con rapidez.

(Los anarquistas de Casas Viejas, Jerome R. Mintz)

Envío 246

Clasificado bajo: POEMAS — admin at 6:12 pm on Martes, Enero 10, 2006

¿No se te olvida nada?

Desayunar croissants en hoteles de mil estrellas.
Despertar
viendo el mar a través de palmeras inmensas,
buscándonos después de habernos sumergido
en nuestras propias olas
y volver a la orilla entre risas de sol y zumo de naranja
empapados de besos. La droga de vivir
pendiente de la droga que era tenerte cerca
(aunque pensar en ti
fue también una forma de tenerte conmigo
durante tantos años),
el terror de los sueños a hacerse realidad
y un miedo inconfesable a no tener excusas,
todo parece hoy tan lejano y tan mío.

Escapar de algo juntos hacia nunca.
Hacia siempre.
O dejar que el azar hiciera de las suyas
y eso nos perdiera.
Escapar de algo juntos.
Tener la vida entera para escondernos
y (¿por qué no me dijiste todo esto, entonces?)
tener el tiempo justo para meterlo todo
en un poco de tiempo:
la playa, las camisas, los paseos, los libros,
los ratos de silencio, las caricias, las huidas,
las trampas peligrosas donde caemos a veces,
las palabras que al fin terminan rescatándonos,
esos vaqueros claros,
la cinta de Iggy Pop que te grabó tu hijo,
los pantalones negros que te sientan tan bien,
y la cena de anoche,
el postre que pedí de nueces y de fresas,
lo que estuviste a punto de decirme
y callaste.

Desayunar croissants en hoteles de mil estrellas.
Despertamos
entre un oleaje de coches que se abren
como barcas al mar
–la Gran Vía bebiendo el sol de la mañana–
y un cielo transparente de agua mineral.
La droga de vivir.
Tener el tiempo justo para meterlo todo
en un poco de tiempo:
la chaqueta de cuero que llevabas
el primer día, los planes para volver a vernos,
el colchón en el suelo,
las bebidas de anoche a medio terminar,
una imagen de ti con el pelo mojado
saliendo de la ducha,
el tacto de tu piel todavía en mis dedos,
los vaqueros oscuros,
esa camisa blanca que te sienta tan bien,
las ganas de reír en plena madrugada.
Vámonos. Todo listo.
¿No se te olvida nada?

Ya en el taxi,
buscábamos palabras para decir adiós
y encontrábamos besos.

Y después, al llegar a la sala de embarque…
Mejor no recordar el aeropuerto.

(La realidad no dura mucho tiempo.)

(Inmaculada Mengíbar)

Envío 245

Clasificado bajo: CANCIONES — admin at 8:14 pm on Lunes, Enero 9, 2006

Los bares, qué lugares
tan gratos para conversar.
No hay como el calor
del amor en un bar.

(Gabinete Caligari)
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EL CALOR DEL AMOR EN UN BAR

Amor, la noche ha sido larga
y llena de emoción,
pero amanece y me apetece
estar juntos los dos.

Los bares, qué lugares
tan gratos para conversar.
No hay como el calor
del amor en un bar.

Amor, no he sabido encontrar
el momento justo
pues con el frío de la noche
no estaba a gusto.

Mozo,
ponga un trozo
de bayonesa y un café,
que a la señorita la invita Monsieur.

Y dos alondras nos observan
sin gran interés.
El camarero está leyendo el As
con avidez.

Los bares, qué lugares
tan gratos para conversar.
No hay como el calor
del amor en un bar.

Amor, aunque a estas horas
ya no estoy muy entero,
al fin llegó el momento
de decirlo: te quiero.

Pollo, otro bollo,
no me tenga que levantar.
No hay como el calor
del amor en un bar.

Jefe, no se queje
y sirva otra copita más.
No hay como el calor
del amor en un bar.

El calor del amor en un bar,
el calor del amor en un bar.

(Gabinete Caligari)

Envío 244

Clasificado bajo: PELÍCULAS y SERIES — admin at 6:31 pm on Domingo, Enero 8, 2006

-José, cariño, aguanta -le dice la madre al hijo que está a punto de morir-. Que aguantar es media vida.

(Vientos de agua, Juan José Campanella)

Envío 243

Clasificado bajo: CITAS — admin at 5:37 pm on Miércoles, Enero 4, 2006

“¿Cómo te ves a ti mismo?”.

(Enrique Rojas)

Envío 242

Clasificado bajo: LIBROS — admin at 5:59 pm on Martes, Enero 3, 2006

Unos días antes de su muerte Unamuno escribe una carta al director del diario ABC de Sevilla:

Salamanca, 11-12-1936

“Aunque conozco de antaño, señor mío, su característica mala fe, esta vez quiero decírselo. En el número de ese ABC sevillano de ayer, día 10, leo un suelto que dice: Carta de don Miguel de Unamuno a todos los centros docentes extranjeros. Pues bien, eso es mentira y usted lo sabe. Primero, hace tiempo que no soy rector de la Universidad de Salamanca desde que esta gente me sustituyó.

Esa carta, acordada en claustro, no es mía sino de la universidad. No la redacté yo. Luego la puso en latín macarrónico un cura cerril.

Y ahora debo decirle que por muchas que hayan sido las atrocidades de los mandos rojos, de los hunos, son mayores las de los blancos, los hotros. Asesinatos sin justificación. A dos catedráticos a uno en Valladolid y a otro en Granada por si eran… masones. Y a García Lorca.

Da asco ser ahora español desterrado en España.

Y todo esto lo dirige esa mala bestia ponzoñosa y rencorosa que es el general Mola.

Yo dije que lo que había que salvar en España era la civilización occidental cristiana, pero los métodos no son civilizados sino militarizados, no occidentales sino africanos, ni cristianos sino católicos a la española tradicionalista, es decir anticristianos.

Esto procede de una enfermedad mental colectiva, de una verdadera parálisis general progresiva espiritual, no sin base de la otra, de la corporal. Sobre todo ahí, en esa corrompida Andalucía -de una parte y de otra- este estallido de repugnantes pasiones, resentimientos, envidias. Odio a la inteligencia, se manifiesta en invertidos, sifilíticos y eunucos masturbadores.

No es éste el Movimiento al que yo, cándido de mí, me adherí creyendo que el pobre general Franco era otra cosa que lo que es. Se engañó y nos engañó. (…)

Entre los hunos -rojos- y los hotros -blancos (color de pus)- están desangrando, ensangrentando, arruinando, envenenado y -lo que para mí es peor- entonteciendo a España. En la España que proclama como Caudillo a Franco -personalmente un buen hombre víctima y juguete de la jauría de hienas- cabrá todo menos franqueza. Ni amor a la verdad. Pero ustedes, los de ABC, podrán seguir envenenando con mentiras, insidias, calumnias…

Le escribo esta carta desde mi casa donde estoy desde hace días encarcelado disfrazadamente. Me retienen en rehén de no sé qué ni para qué. Pero si me han de asesinar, como a lo otros, será aquí, en mi casa.

Y no quiero seguir. Aún me queda por decir.

MIGUEL DE UNAMUNO

(Una historia de la Guerra Civil que no va a gustar a nadie, Juan Eslava Galán)

Envío 241

Clasificado bajo: ARTÍCULOS — admin at 8:06 pm on Lunes, Enero 2, 2006

CAMPANADAS

Una: que la vida no se quede sin trabajo, que a nadie se le ocurra despedirla o prejubilarla.

Dos: que no cambien las cosas que deben permanecer, que en invierno haga frío y en verano calor, y abril sea un mes lluvioso, y en mayo se acerque la tierra al sol, y los domingos desemboquen en los lunes, y después de las doce de la noche llegue la una de la madrugada, y luego venga el día con sus dedos manchados de rosa, y ella esté conmigo al despertarme.

Tres: que cambie todo lo que necesitamos cambiar para que la muerte lo tenga más difícil, y no firme contratos basura o exija horas extras a sus empleados, y el hambre no dispare como un asesino a sueldo, y los números de las divisiones y las multiplicaciones no parezcan calaveras en los libros de los negociantes, y se inauguren grandes cementerios de armas al aire libre, para que el agua de las tormentas oxide con furia el vientre de los cañones, y la espuela del rayo queme la pólvora, y la pezuña tranquila de los elefantes pise el mal corazón de los verdugos y el miedo cómplice de los que prefieren mirar hacia otro lado.

Cuatro: que sigan emocionándome las palabras de Cervantes, y la inteligencia melancólica de Borges, y las pensiones con mala reputación de Gil de Biedma, y los ojos adolescentes y posesivos de García Lorca, y las ciudades contadas por Galdós o por Dickens, y los versos de Neruda o de Alberti, y las habitaciones, los trenes, las butacas, los jardines públicos, la luz del día, las lámparas, las gafas y los libros.

Cinco: que los estudiantes se tumben en la hierba de los campus universitarios en cuanto llegue el sol de junio, y yo sepa disimular mientras cruzo con mi cartera hacia la biblioteca.

Seis: que tengan suerte todos los que acuden a una última cita, que no les hagan daño, que sean incapaces de dañar.

Siete: que sepamos distinguir a los periodistas de los calumniadores, a los columnistas de los sinvergüenzas, para que no dé asco abrir algunos periódicos, ni miedo entrar en un taxi con la radio puesta.

Ocho: que la mezquindad de los calumniadores y de los sinvergüenzas no consiga nunca cambiarnos el carácter.

Nueve: que Ludwig Van Beethoven no se canse de las orquestas, ni Chopin de los pianos, ni Discépolo de los bares solitarios, ni Morente de los metales que busca el viento en la mina de su voz, ni Lucian Freud de sus retratos, ni Woody Allen de los psicoanalistas de Manhattan, ni Francis Ford Coppola de las novelas que pueden llevarse al cine, ni mis hijos de mí.

Diez: que las fronteras y los dioses, ya que siguen empeñados en existir, hagan un cursillo rápido de conviencia, para que comprendan que no son perfectos, y sepan olvidarse de las ganas de molestar, de la ley del más fuerte, de la credulidad de los necesitados, de las llamas de los infiernos, de los comercios injustos, de las banderas manchadas de sangre, y del ojo por ojo, y del veinte por uno.

Once: que mis amigos sigan reuniéndose todos los martes en el restaurante de siempre, que no se olvide la luna llena de ponerse seria para vigilarnos desde las torres de la Alhambra, que el destino vuelva a salvar en Almería la belleza de aquella cala del mar Mediterráneo, que Mónica encuentre el novio que se merece.

Doce: y que el Granada Club de Fútbol ascienda este año a Segunda División B.

(Luis García Montero, El País, 31-12-2005)

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