MASCApalabras

Bla Ñam Blam

Envío 195

Clasificado bajo: ARTÍCULOS — admin at 9:42 pm on Miércoles, Agosto 31, 2005

El hombre del que no se sabe demasiado

ES UNA DE LAS PERSONAS más expuestas de España. Está al menos siete horas diarias, de lunes a viernes, al frente de su programa, Hoy por hoy, de la SER, que esta semana cumplió 18 años. Este viernes le han dado un premio en Pontevedra; es el número 250 de su colección. La gente se refiere a él como Iñaki, y ese nombre, Iñaki, ya lleva aparejado tanto su apellido como su propia historia. Con él, la familiaridad del oyente alcanza niveles de cuarto de estar, y de cama incluso. Cuando hizo la emisión con la que Hoy por hoy celebraba la mayoría de edad, muchos oyentes le escribieron o le llamaron como si todos hubieran sido sus compañeros de pupitre, sus amigos de la adolescencia o los confidentes de la madurez.

Uno de los hombres más expuestos de España. Y sin embargo, poco se sabe de él. Juan José Millás, que quiso hacer un reportaje sobre él siguiéndole desde que se levanta, a las cuatro de la madrugada, hasta que se va a la cama, como las gallinas, a las diez de la noche, tiene una teoría: en realidad, Gabilondo no se oculta a las horas sociales para irse a la cama como un monje y levantarse al alba como un asceta porque tenga que hacer Hoy por hoy: hace el programa para poder hacer esa vida monacal. Va a la ópera o a los conciertos porque su vocación es la música, pero aun en esas ocasiones sale corriendo, literalmente, con el pretexto de que le esperan el sueño y su programa. Pero se va porque se va: algunos de sus allegados dicen que es el peor relaciones públicas de sí mismo, y ha debido tener un talento formidable (ésa es su palabra favorita, por cierto: formidable) para llegar al éxito que tiene, pues ni hace vida social ni responde llamadas, y cuando las responde se equivoca de número.

La ambición y la vanidad las mitiga como un franciscano. Al dinero también se ha negado; en este tiempo de cheques, nadie especula con las ofertas que recibe o rechaza. No es de ese mundo. Su relación con la vida cotidiana es un mecanismo de precisión: se levanta tan temprano para leer filosofía; por la noche lee novelas, o ensayos; jamás ha hecho una entrevista a un escritor cuyo libro no fuera leído por él. Y antes de ponerse delante del micrófono se concentra en el silencio de la música, que es su compañía total, después se despoja de los cascos y se abalanza al micrófono como si viniera en tromba. Su hermano el filósofo, Ángel Gabilondo, rector de la Autónoma, cree que cuando se indigna (y episodios de indignación ha protagonizado muchos en la última etapa de nuestro país: él lo ha dicho, ha sido una época excepcional que le ha enrabietado) se pone de manifiesto su disgusto por “las palabras desajustadas, y un adjetivo mal puesto puede ser para él como la ruptura del equilibrio”.

De chico hacía programas de radio en su casa, o jugaba con las palabras. Su familia era de muchos hermanos; él, con 62 años (que cumplirá el 19 de octubre), siempre fue el mayor, y ejercía. Serio, grave, es también un bromista que disfruta con los chistes de baja intensidad. Su hermano Ramón me ha recordado elementos familiares que explican sus pasiones, el periodismo y la música: el abuelo paterno (Pedro Gabilondo Epelde, de Azkoitia) escribía artículos en la prensa local, y era también un gran conversador, y su padre practicaba la música con entusiasmo. Su héroe fue Robin Hood; esa cicatriz que tiene en el labio superior se la hizo a los cinco años con la lanza que le hacía parecer Robin de los Bosques.

Nunca tuvo agenda, pero ahora mantiene una; ajeno al ordenador siempre escribe a mano, y está muy atento a lo que le dicen los jóvenes de su alrededor. En el programa de los 18 años, su compañero Luis del Val dijo de él que es un hombre que se exige mucho a sí mismo, y es implacable con el entorno. Siempre se está yendo, excepto cuando se sienta ante el micrófono, cuando habla y escucha. Y cuando se va, ¿adónde se está yendo? Es melancólico y ciclotímico, como cualquier hiperactivo, así que cuando se va tan rápido de tu lado se va a encontrar con alguien que ha buscado siempre: Iñaki Gabilondo.

(Juan Cruz. El País, 26-09-2004)

Envío 194

Clasificado bajo: LIBROS — admin at 5:44 pm on Martes, Agosto 30, 2005

Hay soledades que se presentan de improviso, como un golpe en la nuca. Piensas: estoy solo. No ahora; siempre. Solo. Esa palabras afónica, redonda. Hay también la soledad lenta, la que se acepta con el tiempo. Hay otras que ya estaban allí, que son las soledades de las que estamos hechos. Ésas duelen distinto. Algunas veces permanecen ocultas, larvadas debajo de un nombre o de una memoria difícil. Otras veces vuelven en sí, se enderezan y te hablan al oído. Es entonces cuando se escuchan las verdades más exactas acerca de uno mismo. También existe ¿sabes? la soledad que uno, de tanto conocerla, de tratarla a todas horas, acaba necesitando como a una compañía leal y discreta. Una soledad casi querida que, al marcharse, nos deja de verdad a solas.

(…) Porque la soledad es buena, Marina. O al menos existen soledades propias, que uno va construyendo. Que no son lastres sino conquistas. Yo quisiera tener una, disfrutarla despacio, comprenderla sin miedo.

(La vida en las ventanas, Andrés Neuman)

Envío 193

Clasificado bajo: PELÍCULAS y SERIES — admin at 5:15 pm on Lunes, Agosto 29, 2005

Él: Y vos, ¿a quién extrañás?
Ella: A mi padre.
Él: ¿Hace cuánto que no lo ves?
Ella: Mucho… Como no nos amamos, nos extrañamos.

(Esperando al Mesías, Daniel Burman)

Envío 192

Clasificado bajo: CANCIONES — admin at 5:37 pm on Jueves, Agosto 25, 2005

Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio.
(Joan Manuel Serrat)
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SINCERAMENTE TUYO

No escojas sólo una parte,
tómame como me doy,
entero y tal como soy,
no vayas a equivocarte.

Soy sinceramente tuyo,
pero no quiero, mi amor,
ir por tu vida de visita,
vestido para la ocasión.

Preferiría con el tiempo
reconocerme sin rubor.
Cuéntale a tu corazón
que existe siempre una razón
escondida en cada gesto.
Del derecho y del revés
uno sólo es lo que es
y anda siempre con lo puesto.

Nunca es triste la verdad,
lo que no tiene es remedio.

Y no es prudente ir camuflado
eternamente por ahí
ni por estar junto a ti
ni para ir a ningún lado.

No me pidas que no piense
en voz alta por mi bien,
ni que me suba a un taburete
si quieres, probaré a crecer.
Es insufrible ver que lloras
y yo no tengo nada que hacer.

Cuéntale a tu corazón
que existe siempre una razón
escondida en cada gesto.
Del derecho y del revés,
uno sólo es lo que es
y anda siempre con lo puesto.

Nunca es triste la verdad
lo que no tiene es remedio.

(Joan Manuel Serrat)

Envío 191

Clasificado bajo: LIBROS — admin at 6:10 pm on Miércoles, Agosto 24, 2005

“Se sentó frente al ordenador apagado y empezó a tomarse el café, sin fijarse en el sabor, mientras miraba su reflejo oscurecido en la pantalla.

-Tienes cuarenta y dos años, Ari, -le dijo a su reflejo-. Has conseguido, en principio, todo lo que querías: un buen puesto en la Universidad, un piso a tu gusto y un coche. Tienes unos cuantos amigos y tu familia sigue queriéndote. Has escrito tres libros y dos docenas de artículos. Te has hecho un nombre en tu especialidad. De acuerdo, has perdido a Rebecca después de siete años de matrimonio, pero eso ya lo has superado porque llevabas mucho tiempo sabiendo que Rebecca no era lo que tú buscabas. Pero tienes todo lo demás. ¿Qué más quieres? ¿Qué cojones quieres, además?

-Se echó a reír suavemente.

-Pasión -se contestó-. Locura. Tener la sensación de que estoy vivo, de que estoy viviendo de primera mano y no sólo de modo vicario a través de la literatura, del cine, de las respuestas de mis entrevistados cuando me cuentan los recuerdos. Quiero vivir antes de que sea tarde y me dé cuenta de que me he pasado ochenta años viviendo una vida que no me gustaba. Quiero ser libre de mí mismo, de mi maldita manía de comprender las cosas, de mi gentileza, de mi dulzura. Quiero ser salvaje.

Empezó a reírse cada vez más fuerte, sintiéndose ridículo por una parte y un poco liberado por otra. Al menos, si conseguía formular sus deseos, podría intentar ponerlos en práctica. Pero ¿qué podía hacer para empezar a vivir del lado salvaje?”.

(Disfraces terribles, Elia Barceló)

Envío 190

Clasificado bajo: POEMAS — admin at 5:02 pm on Martes, Agosto 23, 2005

A UNA SOMBRA

Hacia 1973, ¿te acuerdas?,
te lo habría entregado todo, hasta mis huesos.
Tu pelo de color paja, tu cuerpo casi transparente,
tu mirada que no era capaz de interrogar,
sino que se entregaba
como quien regala una fruta a un caminante.

Cómo quise esas cosas, y con qué ira envidié
a quien las tuvo entre sus manos.
¿Quién sabe lo que yo habría hecho
si tan sólo una vez me hubieses dicho que sí?

Y ahora te imagino zurciendo calcetines,
regateando con el frutero, ahorrando
un euro en las rebajas para ropa interior.
La vida nos convierte en el reverso
de una moneda sin curso legal,
fea, manoseada, sucia, inútil.

No sé nada de ti, ni pretendo averiguarlo.
No serás muy distinta de tu hermana
ni de cualquier otra mujer. Y tal vez añores
aquellos días en que un chico te seguía como un perro.

(Eduardo Jordá)

Envío 189

Clasificado bajo: ARTÍCULOS — admin at 10:14 pm on Lunes, Agosto 22, 2005

“[…] Lo he escrito muchas veces: quien lee en verano es porque lee todo el año; quien lee sólo en verano, se aburre miserablemente y deja de leer, porque leer no puede ser una disciplina (eso sería estudiar) sino una fiesta, una afición, un vicio, un pecado, un placer en suma.

[…] Y quitarse de la cabeza de una vez la idea de que las personas que leen son más cultas y más inteligentes que las que no lo hacen. Tan falso es que puedo asegurar que he conocido más cretinos y mentecatos entre lectores que hablan de los libros que leen, que entre gente sensata que lo que le gusta de verdad es cuidar un pequeño jardín en su casa o tener un taller de carpintero aficionado, sin más libros que algún manual de sus aficiones”.

(Francisco Bejarano)

Más en
http://www.diariodecadiz.es/diariodecadiz/articulo.asp?idart=1688633&idcat=727

Envío 188

Clasificado bajo: CITAS — admin at 6:52 pm on Jueves, Agosto 18, 2005

“Es hermoso tener la fuerza de un gigante, pero es terrible usarla como un gigante”.

William Shakespeare

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